Ja! No por nada la mayor parte de las grandes mentes brillantes se enclaustraron ¿Por qué? Porque el ansiar a otro es una enfermedad vacía y un verdadero y soberano desgaste de tiempo. Quizá anhelaban, ansiaban, pero este deseo no cruzaba las fronteras de los sueños. Una cosa es tener naturaleza humana, otra es depender meramente de ésta.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Ja! No por nada la mayor parte de las grandes mentes brillantes se enclaustraron ¿Por qué? Porque el ansiar a otro es una enfermedad vacía y un verdadero y soberano desgaste de tiempo. Quizá anhelaban, ansiaban, pero este deseo no cruzaba las fronteras de los sueños. Una cosa es tener naturaleza humana, otra es depender meramente de ésta.
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