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domingo, 27 de diciembre de 2009
...
Quiero que necesites de mí, que me implores, que te desvivas, que no me dejes vivir, que me destroces el alma, que me hagas caer contigo. Puedes botarme, pisotearme, morderme, desgarrarme las entrañas. Puedes hacer lo que te venga en gana conmigo, pero lo único que te prohíbo es que no seas la peste que lacere mis poros.
sábado, 12 de diciembre de 2009
¿?
Soledad, soledad... amena soledad, mas luego sobreviene una tortuosa desolación...
Amiga del desasosiego... ¿Qué es lo que quiere? ¿Por qué desea tan fervientemente consumirse? ¿Alcohol? ¿Siente que no resiste más?
"Diluírme en alcohol y sentir las pilsaciones intensas del desvarío..." -¿Se ríe de usted misma?- "Necesito respirar con precipitación, necesito estar sumergida en la inconsciencia, sólo ver imágenes nubladas y no existentes, necesito extraviarme para no volver más, necesito... ¿qué necesito? ¿Qué es lo que anhelo? ¡Nada! ¡Maldita sea! ¡Nada! ¡No tengo nada!" -¿Vacío? ¿Ya comenzó a quejarse? ¿Autoconmiseración inducida?- "¡Navego en un mar sin agua! ¡Respiro un aire inexistente! ¿Qué poseo? ¿Quién está a mi lado? Soy como una simple gota que cae, perdida entre escondrijos que no conoce, de a poco se hunde más en aquel mundo desconocido y lentamente se extingue, evaporándose, sofocándose, perdiendo su forma terrenal..."
Amiga del desasosiego... ¿Qué es lo que quiere? ¿Por qué desea tan fervientemente consumirse? ¿Alcohol? ¿Siente que no resiste más?
"Diluírme en alcohol y sentir las pilsaciones intensas del desvarío..." -¿Se ríe de usted misma?- "Necesito respirar con precipitación, necesito estar sumergida en la inconsciencia, sólo ver imágenes nubladas y no existentes, necesito extraviarme para no volver más, necesito... ¿qué necesito? ¿Qué es lo que anhelo? ¡Nada! ¡Maldita sea! ¡Nada! ¡No tengo nada!" -¿Vacío? ¿Ya comenzó a quejarse? ¿Autoconmiseración inducida?- "¡Navego en un mar sin agua! ¡Respiro un aire inexistente! ¿Qué poseo? ¿Quién está a mi lado? Soy como una simple gota que cae, perdida entre escondrijos que no conoce, de a poco se hunde más en aquel mundo desconocido y lentamente se extingue, evaporándose, sofocándose, perdiendo su forma terrenal..."
Caída
Perdón por desear, perdón por no poder cercenar esta bestialidad, por no dominar el delirio carnal que nos llevó a la hecatombe. Perdón por no haber trascendido ésta mi naturaleza tan miserablemente humana. Perdón. Pero fue inevitable inhalar tu aroma, saborear tu boca, absorber tu esencia, quizá hasta no quise evitarlo, fiel a mi locura delirante... Cuántas veces nos prometimos no caer en esta enfermedad que nos corroe, pero cuán ingenuos fuimos; y cuán débiles, para doblegarnos a tal punto a nuestro deseo...
Tus pupilas dilatadas, tu respiración agitada... todo me lleva ineludiblemente a nuestro encuentro. Habíamos recorrido las calles desiertas, sin rumbo fijo, aspirando la sublime lluvia que caía amenamente sobre nosotros. Apretabas mi mano fuerte, como quien desea verse cobijado ante algún peligro. Creo que presentías que algo acontecería aquella noche. A ratos te observaba, tu mirada perdida divagaba por indescifrables arcanos. En este letargo ponzoñoso nos sumergimos hasta quedar empapados de aquellas frágiles gotas de agua, tan frágiles como tu pequeño cuerpo, tu delicada belleza de niña en flor. Fueron horas de caminar sin dirección. Ya un tanto fatigados, volvimos a nuestro humilde escondite. Por suerte aún quedaban algunas brasas de fuego. De pronto te observé y vi tus ojos brillantes, fulgurando con ímpetu. Inevitablemente lo supe. Te erguiste sobre tus pies disminuyendo nuestra distancia y tocaste sutilmente mis labios. No pude reprimir mi monstruosidad. Todo dejo de racionalidad se esfumó. Sólo sé que de un momento a otro estabas desnuda, despojada de tus promesas, tus miedos, tu mente... No éramos tú ni yo, ambos lo sabemos. Esa noche todo acababa, luego de la carne sólo queda el inexorable vacío. No pudimos conjugar las cosas ¿Alguien puede?
En este desvarío insano, tracé tu vientre fatalmente perfecto. Tus aciagas curvas enardecieron mi deseo. Tus pequeños pechos trágicamente etéreos se erguían expectantes. Su sabor era dulce, todo en ti sabía a miel. Apreté tu cuerpo contra el mío con lujuria. Nuestras mentes en blanco, inmiscuidas en la nada universal, en la puta nada del todo. Gritaste, aullaste de dolor por lo perdido, y de agridulce placer por lo consumado. Te impregné de mí. Perdimos la noción de nuestra vacua existencia... No sé cuánto tiempo transcurrió, sólo sé que nos destrozamos el alma.
El aroma a niña desflorada te consumía. Sollozabas tristemente. No podía soportarlo, me devastabas con tu fragilidad y, a pesar de que al igual que tú me hallaba aniquilado por nuestro lascivo sopor, te envolví con mis brazos, te apreté, como queriendo adherirme a tu piel y lloré de desesperación por perderte, por perdernos mutuamente. Ambos lo comprendíamos.
Besaste mis lágrimas, acaricié tu piel... Amanecer, mustio amanecer... Cuando se ha volado demasiado alto, la caída es aún más fatalmente dolorosa. Fuiste mi Venus divina, mortífero antídoto y veneno al mismo tiempo.
Yo voy, cual perro solitario, deambulando sin sueños por mi taciturna existencia. Ya no sueño, pues ya he tocado los límites de lo onírico con tu efímero tacto en ésta mi estéril vida. Después de ti no queda más que el bestial vacío.
(Hueà patètica enviada para una publicaciòn.)
Tus pupilas dilatadas, tu respiración agitada... todo me lleva ineludiblemente a nuestro encuentro. Habíamos recorrido las calles desiertas, sin rumbo fijo, aspirando la sublime lluvia que caía amenamente sobre nosotros. Apretabas mi mano fuerte, como quien desea verse cobijado ante algún peligro. Creo que presentías que algo acontecería aquella noche. A ratos te observaba, tu mirada perdida divagaba por indescifrables arcanos. En este letargo ponzoñoso nos sumergimos hasta quedar empapados de aquellas frágiles gotas de agua, tan frágiles como tu pequeño cuerpo, tu delicada belleza de niña en flor. Fueron horas de caminar sin dirección. Ya un tanto fatigados, volvimos a nuestro humilde escondite. Por suerte aún quedaban algunas brasas de fuego. De pronto te observé y vi tus ojos brillantes, fulgurando con ímpetu. Inevitablemente lo supe. Te erguiste sobre tus pies disminuyendo nuestra distancia y tocaste sutilmente mis labios. No pude reprimir mi monstruosidad. Todo dejo de racionalidad se esfumó. Sólo sé que de un momento a otro estabas desnuda, despojada de tus promesas, tus miedos, tu mente... No éramos tú ni yo, ambos lo sabemos. Esa noche todo acababa, luego de la carne sólo queda el inexorable vacío. No pudimos conjugar las cosas ¿Alguien puede?
En este desvarío insano, tracé tu vientre fatalmente perfecto. Tus aciagas curvas enardecieron mi deseo. Tus pequeños pechos trágicamente etéreos se erguían expectantes. Su sabor era dulce, todo en ti sabía a miel. Apreté tu cuerpo contra el mío con lujuria. Nuestras mentes en blanco, inmiscuidas en la nada universal, en la puta nada del todo. Gritaste, aullaste de dolor por lo perdido, y de agridulce placer por lo consumado. Te impregné de mí. Perdimos la noción de nuestra vacua existencia... No sé cuánto tiempo transcurrió, sólo sé que nos destrozamos el alma.
El aroma a niña desflorada te consumía. Sollozabas tristemente. No podía soportarlo, me devastabas con tu fragilidad y, a pesar de que al igual que tú me hallaba aniquilado por nuestro lascivo sopor, te envolví con mis brazos, te apreté, como queriendo adherirme a tu piel y lloré de desesperación por perderte, por perdernos mutuamente. Ambos lo comprendíamos.
Besaste mis lágrimas, acaricié tu piel... Amanecer, mustio amanecer... Cuando se ha volado demasiado alto, la caída es aún más fatalmente dolorosa. Fuiste mi Venus divina, mortífero antídoto y veneno al mismo tiempo.
Yo voy, cual perro solitario, deambulando sin sueños por mi taciturna existencia. Ya no sueño, pues ya he tocado los límites de lo onírico con tu efímero tacto en ésta mi estéril vida. Después de ti no queda más que el bestial vacío.
(Hueà patètica enviada para una publicaciòn.)
Ciclo de olvido
Fragilidad, esa es la palabra que enmaraña esta su perecedera "cercanía" para con otros de su especie. Al fin y al cabo, todas las almas que divagan inmersas en el trágico compás descompuesto de la vida se encuentran solas [en esencia]. Es uno de los pilares ineludibles de la vida.
Quiere llorar, pero tiene los ojos secos. Duele ¡cuánto duele, maldita sea! Ni siquiera puede darse el placer de sofocarse en llanto, ni siquiera eso... De alguna manera necesita canalizar esa dolencia encequecedora ¡pero no sabe cómo! Escribe casi por inercia, intentando buscar las palabras precisas para describir aquella peste que la carcome, pero... pero no, no sirven, sólo duele, cómo duele... [Emociones fuertes invalidan los sentidos] Maldito atrofio mental, ha soñado ineptamente a sabiendas de la miseria que aquello trae. Le es casi inevitable no forjar utopías que jamás han existido y luego apretarse contra ellas hasta asfixiarse. Aferro malsano... Todo gira en torno a un vaivén inacabable. Los ciclos vuelven a repetirse una y otra vez. Ayer lo amó, ayer cercenaron sus estúpidos sentimientos y hoy intenta olvidar. Mañana pensará amar a otro, y luego a otro... intrascendencia fatal de esta su calidad humana... Aquellos a quienes se aferró pasan vertiginosamente, casi corriendo, por su gran espacio ansioso por ser llenado. Y así como llegan, pronto desaparecen. Mustia ausencia... Vil estupidez... ¿Para qué se molesta en ansiar si pronto se aproxima el tortuoso final?
Quiere llorar, pero tiene los ojos secos. Duele ¡cuánto duele, maldita sea! Ni siquiera puede darse el placer de sofocarse en llanto, ni siquiera eso... De alguna manera necesita canalizar esa dolencia encequecedora ¡pero no sabe cómo! Escribe casi por inercia, intentando buscar las palabras precisas para describir aquella peste que la carcome, pero... pero no, no sirven, sólo duele, cómo duele... [Emociones fuertes invalidan los sentidos] Maldito atrofio mental, ha soñado ineptamente a sabiendas de la miseria que aquello trae. Le es casi inevitable no forjar utopías que jamás han existido y luego apretarse contra ellas hasta asfixiarse. Aferro malsano... Todo gira en torno a un vaivén inacabable. Los ciclos vuelven a repetirse una y otra vez. Ayer lo amó, ayer cercenaron sus estúpidos sentimientos y hoy intenta olvidar. Mañana pensará amar a otro, y luego a otro... intrascendencia fatal de esta su calidad humana... Aquellos a quienes se aferró pasan vertiginosamente, casi corriendo, por su gran espacio ansioso por ser llenado. Y así como llegan, pronto desaparecen. Mustia ausencia... Vil estupidez... ¿Para qué se molesta en ansiar si pronto se aproxima el tortuoso final?
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Sorbos de dios

Una botella con alcohol; unos cuantos sorbos, sólo unos cuantos; el calor nos inunda, la garganta se dilata pidiendo más; ahora dos sorbos, tres...sólo un poco más; la niebla nos inunda; la mirada se pierde en recuerdos nebulosos; la realidad aniquilante se disipa ahora... ¡sí! ¡Qué hados son estos que me inundan de felicidad! ¡sí! ahora sí creo que la felicidad existe, es tan absoluta!...
El anciano se sienta sobre el escalón de un lugar ajeno, deja su bastón... y comienza a inmiscuirse en las sensaciones más bellas que un humano pueda sentir... la mirada se pierde en sueños prósperos; sus músculos se vuelven lacios: ahora puede volar, puede flotar ¡puede ser Dios!
El viejo hombre despierta; está echado sobre el asfalto duro y frío; sus entrañas pesan, su cuerpo entero se inquieta por la pesadez de ir tan rápidamente del sueño a la pesadilla; el dolor lacerante de saber que en su vida nada posee, sino tan sólo sus tontas carnes, sus insignificantes huesos... y observa... ¡Pero qué desesperación tan horrible lo invade! ¡Qué es esto de saberse uno más de la inmensa masa de máquinas que casi sin control se desbarrancan solas por el abismo del sinsentido!
"Necesito otro sorbo del elixir de la ilusión", "Quiero volver a ser Dios"...
martes, 8 de diciembre de 2009
Palabras bonitas...
Hay días en los que desearía ahogarme con una palabra bella, con unos cuantos monosílabos que parezcan reales en el idioma de las complacencias ilusorias. Desearía que mintieras tan bien que creyera que nada muere, que todo continúa tan bello e inmaculado como lo fue en algún lejano comienzo de su existencia.
Ya no me producen repulsión las mentiras bien maquinadas; ya no reniego de los engaños estructurados a la perfección. LLega un punto en el que el hastío y la desesperanza comienzan por doblegar cualquier anterior pretensión a lo verdadero. Lo real a veces es tan crudo que te aniquilas y bestializas, y te enfermas, y te corroes y... y luego de un tiempo del exilio a lo incierto, descubres con ingenuidad que existen cosas de "bella" índole, risueñas risitas y melódicas palabras... pero la apariencia no es sincera, y aún así aprendemos a cercenar el nefasto grito, dejamos de fruncir el entrecejo y articulamos una fingida sonrisa y... ¡Voilà! "!Te amo, te adoro!". Tu mirada embustera me complace. Ya no hay llagas ¡bravo! Tejiste tan impecablemente tu maraña de quimeras que ahora hasta las llagas superficiales han... [no, no han desaparecido]...¡Silencio! Sí, han desaparecido hermosamente, ahora sonríe sé buena niña, mi bella borreguita...
Por eso, por favor, cierra los ojos y engáñame un momento, engáñate a tí, dime palabras bellas, cree en tus delirios y alucina hasta enfermar ¡Enceguezcámonos mutuamente!
Ya no me producen repulsión las mentiras bien maquinadas; ya no reniego de los engaños estructurados a la perfección. LLega un punto en el que el hastío y la desesperanza comienzan por doblegar cualquier anterior pretensión a lo verdadero. Lo real a veces es tan crudo que te aniquilas y bestializas, y te enfermas, y te corroes y... y luego de un tiempo del exilio a lo incierto, descubres con ingenuidad que existen cosas de "bella" índole, risueñas risitas y melódicas palabras... pero la apariencia no es sincera, y aún así aprendemos a cercenar el nefasto grito, dejamos de fruncir el entrecejo y articulamos una fingida sonrisa y... ¡Voilà! "!Te amo, te adoro!". Tu mirada embustera me complace. Ya no hay llagas ¡bravo! Tejiste tan impecablemente tu maraña de quimeras que ahora hasta las llagas superficiales han... [no, no han desaparecido]...¡Silencio! Sí, han desaparecido hermosamente, ahora sonríe sé buena niña, mi bella borreguita...
Por eso, por favor, cierra los ojos y engáñame un momento, engáñate a tí, dime palabras bellas, cree en tus delirios y alucina hasta enfermar ¡Enceguezcámonos mutuamente!
domingo, 6 de diciembre de 2009
Señorita, ¿por qué dice cosas tan aburridas? ¿Por qué intenta hablar si no desea hacerlo? ¿Por qué sólo vomita palabras incoherentes y pobres? ¿Por qué está cada día más inerte mentalmente? ¿Por qué intenta reír como el resto? ¿Por qué ansió tan enfermizamente diluírse entre las masas? Y ahora que lo ha logrado ¿Por qué se margina y amarga? ¿Por qué suspira y sueña por cosas que no serán, desvalora las que son y llora con las que fueron? ¿Por qué vive suspendida entre los rostros y risas de antaño? ¿Por qué no flagela sus pueriles e insoportables deseos y comienza a vivir el presente? ¿Por qué de pronto se le nubla la cabeza y no sabe qué decir teniendo tanto que irradiar? ¿Por qué vive entre quimeras oníricas y no se molesta en hacer algo real?
¿Por qué se pregunta constantemente por qué y jamás llega a nada?
¡Señorita despierte ya! !Hágase a la idea de que si no disuelve su maraña mental jamás existirá realmente! El que no sale del rebaño, el que no controla sus delirios humanos, el que es incapaz de romper con los tortuosos/placenteros cículos viciosos que a cualquiera consume, entonces... entonces no existe.
¿Por qué se pregunta constantemente por qué y jamás llega a nada?
¡Señorita despierte ya! !Hágase a la idea de que si no disuelve su maraña mental jamás existirá realmente! El que no sale del rebaño, el que no controla sus delirios humanos, el que es incapaz de romper con los tortuosos/placenteros cículos viciosos que a cualquiera consume, entonces... entonces no existe.
viernes, 27 de noviembre de 2009
"¡Denme de beber, que no tengo sed!"
Autor que mi memoria ha olvidado, pero qué más da si la esencia está ahí.
Una apresurada aglomeración de breves palabras para expresar la contradicción dualista del sentimiento de extinción... "Necesito que algo me motive a existir, sin embargo no sé si lo desee realmente,.."
Autor que mi memoria ha olvidado, pero qué más da si la esencia está ahí.
Una apresurada aglomeración de breves palabras para expresar la contradicción dualista del sentimiento de extinción... "Necesito que algo me motive a existir, sin embargo no sé si lo desee realmente,.."
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Qué placentero es respirar
En soledad el hombre vive sin corromperse, pero se desgasta progresivamente al hundirse en lagunas mentales que lo sumen en la total angustia. En sociedad el humano puede empezar por fingir reír hasta creer que es feliz, pero se corroe y bestializa hasta sucumbir a los excesos... Las grandes masas urbanas nos enferman, y demasiada soledad puede llegar a sernos la lacra más desleal del mundo... ¿Alguna alternativa parece mejor?
lunes, 23 de noviembre de 2009
Ja! No por nada la mayor parte de las grandes mentes brillantes se enclaustraron ¿Por qué? Porque el ansiar a otro es una enfermedad vacía y un verdadero y soberano desgaste de tiempo. Quizá anhelaban, ansiaban, pero este deseo no cruzaba las fronteras de los sueños. Una cosa es tener naturaleza humana, otra es depender meramente de ésta.
Imaginarium

A veces extraño a un desconocido. A veces hasta ni siquiera me importa caer en esa vacuidad mental a la que llaman anhelo, y lo espero, y lo imagino, respiro su aroma a soledad, siento su aliento sobre mí. Es tan lejano e inexistente. Nefasta obsesión,..
Qué fácil es caer y sumirse en ese engaño ilusorio. ¿Y qué más da? ¿Acaso el deseo no consumado tambien es perecedero? Y aunque me consume como una enfermedad, como una dulce adicción, por momentos me hastía. A nada más que al inexorable vacío pueden llevar la espera y los deseos humanos. Vivo suspendida en una quimera imaginaria, amo a una silueta desconocida y a ratos no me importa. Abismo fatalmente exquisito de la incertidumbre...
viernes, 20 de noviembre de 2009
Descomposición letárgica
Cinco de la mañana. "Estaba pensando en lo inusual de..." Estas palabras recurren a mi cabeza una y otra vez, pero jamás las consumo con algo verdaderamente inusual. De hecho quedan inconclusas. Ya no tengo nada qué expresar. Jamás termino mi bosquejo mental. Aspiro a la iluminación, pero jamás llego a concretar nada más que ideas sueltas y repetidas que comienzan a deformarse hasta desaparecer. Constantemente busco qué decir, cómo decirlo, cuándo decirlo y, sin embargo, no consigo traspasar los límites de mis quimeras. Sueño demasiado y doy a luz tan mezquinamente. Una artista que no crea. Un filósofo que no medita. Marioneta sin hilos que planea buscar pero no busca. Mi estancia terrenal no ha transcurrido más que en una simple divagación mental ¿Y de qué sirve si el hilo de los pensamientos es tan frágil? Imagino, me desvelo constantemente intentando dilucidar ideas reveladoras. Y a veces hasta llego a creer que por un breve intervalo lo logro ¡pero tan poco me dura este estado de claridad espiritual! Carpe diem. A veces creo tener la verdad, poseedora irrevocable de arcanos indescifrables ¡pero qué fragilidad! Luego todo parece haberse extinguido y me precipito sin quererlo al despeñadero de pobredumbre y creo no comprender nada, y me veo inmiscuída en una maraña impenetrable, en donde no hay cabida para los nuevos descubrimientos, donde no existe nada más que la decadencia progresiva y la espera interminable de que de una vez por todas se autoaniquile este letargo de mierda, este adormecimiento sofocante. ¡Necesito existir! ¡Necesito tener el sentimimiento palpitante que alguna vez tuve! Vivo suspendida en esa espera atroz. Ingenuamente aguardo a que mi estado de somnolencia mental se autoflagele, pero ¿es eso posible? ¡patrañas! ¡esperanzas fallidas de quien espera perdido entre lapsos de sueños sin destino! Sueño, sueño, divago y auqneu me enferma y destroza , no termino jamás de girar en torno al mismo dilema. Palabras repetidas, sensaciones repetidas. Estoy hastiada de repetirme el plato una y otra vez. Estaba pensando en lo insólito de... Y, en todo caso, ¿hay algo que me estremezca de tal modo que me haga llamarlo insólito, inusual? ¡Nada me mueve! ¡Nada me destroza de sentimiento desbordado! ¡No hay cabida para los hallazgos que cataclismen mi acostumbrada y podrida solidez mental de mierda! Lo único que me destroza, que me asfixia hasta enfermar es mi inepta autocompasión, pero es precisamente ésta la que me sume en aquel aturdimiento letárgico, que me mantiene estática, atada a las cuerdas oxidadas de la vida sin rumbo, sin sobresaltos, maquinizada a tal punto que llego a ser una pieza más entre las masas uniformes que desean lo mismo, piensan lo mismo, hacen lo mismo ¡esperan lo mismo! Y continúo sumiéndome en la inercia letal. Muero lentamente... y no hago nada por impedirlo...
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El perdido de la masa
Buscador de las verdades, espíritu insaciable de sabiduría, aniquilador de hipocrecías, señor del desengaño ¿Cuándo se calmarán los torbellinos del conocimiento? Los humanos en masa te menosprecian, te creen una simple espina entre sus "felices" rosales... La vida misma te ha saturado de sufrimientos y desdichas ¿Y aún así no se desvanece tu rara esencia? Por el contrario, tus colosales dolores han arraigado aún más tu sed de luz, de una respuesta definitiva a esta existencia a veces absurda. Yo sólo me he nutrido de tu sombra, nisiquiera he logrado vislumbrar tu rostro. A duras penas consigo seguir tu silueta. Me pierdo continuamente entre sueños y vicios. Me he convertido en la larva que antes reproché a otros, mientras tú sigues el camino que alguna vez deseé trazar...
viernes, 9 de octubre de 2009
Anhelo...
Es mejor soñar con la dulzura de la incertidumbre que vivir en la miseria de lo real? Es mejor vivir en un mundo de pensamientos inconcretos, de ensoñaciones utópicas para no vivir el dolor de aproximarse al acantilado, a la desaparición irreversible de aquello que pudo ser...? Cuando algo que se anhela se logra poseer, poco a poco se precipita a su fin ¡Si tan sólo pudiésemos desear y adorar sin obtener nada a cambio! ¡Pero el maldito sentimiento de que siempre todo nos pertenezca nos invade como una droga encequecedora!
martes, 6 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
Asimetría
--¿Qué ocurre?--
--Nada.
--¿Y por qué tienes esa cara?--
--¿De qué hablas?.
--De esa mueca que pones cuando...--
--¿Por qué no te callas? ¿Por qué sencillamente no cierras la boca y no dejas que las cosas sigan su curso? ¿Por qué te es tan necesario preguntar con palabras envilenciendo los silencios saturados? ¿No puedes verlo? Sé por qué te extrañas... Sé por qué no comprendes...
--¿Por qué dramatizas todo sin que haya odisea alguna?--
--¿Ves? ¡Compréndelo! Tu esencia y la mía son entes paralelos. Ahora, por favor, deja tus palabras prostituídas y vete...
--Nada.
--¿Y por qué tienes esa cara?--
--¿De qué hablas?.
--De esa mueca que pones cuando...--
--¿Por qué no te callas? ¿Por qué sencillamente no cierras la boca y no dejas que las cosas sigan su curso? ¿Por qué te es tan necesario preguntar con palabras envilenciendo los silencios saturados? ¿No puedes verlo? Sé por qué te extrañas... Sé por qué no comprendes...
--¿Por qué dramatizas todo sin que haya odisea alguna?--
--¿Ves? ¡Compréndelo! Tu esencia y la mía son entes paralelos. Ahora, por favor, deja tus palabras prostituídas y vete...
sábado, 3 de octubre de 2009
Garabatos mal escritos
In this night of silence, I would wish to have your sweet essence near of me... If you think, for a big coincidence, in my miserable existence, I ... I might cheat myself. I might think that bitterness is so sweet, so delicious...
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Candy...
"Cuando recibes una segunda oportunidad, no debes olvidar lo frágil que es ese instante."
Cada mañana ella despierta luego del mediodía. La luz que entra por los cristales es lo único que la despoja del agridulce letargo del sueño. Sí, un nuevo día. Ya pasamos al siguiente. Ya se aproxima el anochecer. ¿Ya es lunes? ¿No? ¿Martes, quizá?
Abre los párpados con desdén. Otro día más en el espectáculo de marionetas suicidas ¿Habrá carnicería para culminar el atroz desfile? No, no habrá ningún bocado. El único ágape será el de sentarse frente al televisor indiferente y engullir con desazón mierda para aplacar la ansiedad del vacío. Con algo tienes que llenar el hueco del sinsentido.
Sí, lo sabe, inevitablemente sabe que los segundos transcurren. Otro maldito día más. A penas oye la lluvia caer. Afuera llueve hermosamente, pero no lo sabe, sólo son gotas de agua que caen verticalmente en su mundo difuso. "Qué martirio el de sentir la constante respiración una y otra vez luego de despertar ¡me estoy ahogando en mi respiro!" Abre los ojos, exhala con hastío y ve el cuadro inconcluso. Todas las mañanas --¿o tardes?-- lo observa sin cambios, igual que ayer, que antes de ayer, que hace un mes atrás. "Jamás será una cándida mariposa". Los mismos huesos desmesurados y mal pintados, la mueca monótona de horror en su rostro. Cuando la desesperación la monstruificó de tal forma, necesitó plasmarla en algo, y sintió cierto aire de ligereza. Era una vértebra menos en su espina dorsal. Mas ahora que el maldito rostro la mira a diario con sus ojos vacíos, se siente más enferma que al principio. Malditas manos, maldita pereza hostil, maldito lienzo. Nunca lo terminará...(?¿) ¿La alienación tiene límite?
Tres de la mañana, el cuerpo bañado en un sudor ponzoñoso. Afuera la lluvia cae y se apreta con rabia contra la tierra. Quiere estremecer su indiferente solidez. Pero nada, se mantiene impasible. Nada rompe su mónotona normalidad. Sólo un cataclismo sería capaz de estragarla y dejarle secuelas imborrables. ¿Hay que tocar fondo para despertar? El único inconveniente es que el fondo sólo existe en su forma más extrema, el fondo absoluto: la muerte. Ya es otro tema el del fondo mental, esa decadencia esperanzada que te hace creer que puede existir un mañana feliz aunque sigas siendo la misma carne macilenta que hace unos días. Patrañas.
Cada mañana ella despierta luego del mediodía. La luz que entra por los cristales es lo único que la despoja del agridulce letargo del sueño. Sí, un nuevo día. Ya pasamos al siguiente. Ya se aproxima el anochecer. ¿Ya es lunes? ¿No? ¿Martes, quizá?
Abre los párpados con desdén. Otro día más en el espectáculo de marionetas suicidas ¿Habrá carnicería para culminar el atroz desfile? No, no habrá ningún bocado. El único ágape será el de sentarse frente al televisor indiferente y engullir con desazón mierda para aplacar la ansiedad del vacío. Con algo tienes que llenar el hueco del sinsentido.
Sí, lo sabe, inevitablemente sabe que los segundos transcurren. Otro maldito día más. A penas oye la lluvia caer. Afuera llueve hermosamente, pero no lo sabe, sólo son gotas de agua que caen verticalmente en su mundo difuso. "Qué martirio el de sentir la constante respiración una y otra vez luego de despertar ¡me estoy ahogando en mi respiro!" Abre los ojos, exhala con hastío y ve el cuadro inconcluso. Todas las mañanas --¿o tardes?-- lo observa sin cambios, igual que ayer, que antes de ayer, que hace un mes atrás. "Jamás será una cándida mariposa". Los mismos huesos desmesurados y mal pintados, la mueca monótona de horror en su rostro. Cuando la desesperación la monstruificó de tal forma, necesitó plasmarla en algo, y sintió cierto aire de ligereza. Era una vértebra menos en su espina dorsal. Mas ahora que el maldito rostro la mira a diario con sus ojos vacíos, se siente más enferma que al principio. Malditas manos, maldita pereza hostil, maldito lienzo. Nunca lo terminará...(?¿) ¿La alienación tiene límite?
Tres de la mañana, el cuerpo bañado en un sudor ponzoñoso. Afuera la lluvia cae y se apreta con rabia contra la tierra. Quiere estremecer su indiferente solidez. Pero nada, se mantiene impasible. Nada rompe su mónotona normalidad. Sólo un cataclismo sería capaz de estragarla y dejarle secuelas imborrables. ¿Hay que tocar fondo para despertar? El único inconveniente es que el fondo sólo existe en su forma más extrema, el fondo absoluto: la muerte. Ya es otro tema el del fondo mental, esa decadencia esperanzada que te hace creer que puede existir un mañana feliz aunque sigas siendo la misma carne macilenta que hace unos días. Patrañas.
Estulticia
¿Es menester una buena dosis de soledad para no tener el síndrome de la grandeza? ¿Sin secuelas dolorosas no puedes callar con humildad? Qué desperdicio. Qué desgaste de aire. Cuando comienzes a precipitarte por el despeñadero desierto, sin nadie que aprecie tus vacíos, entonces, sólo entonces, volverás a la mueca de dulzura agridulce. Aunque jamás volverá a ser dulce, si es que alguna vez lo fue.
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